lunes, 23 de marzo de 2026

Hasta rotos somos arte en los ojos correctos


     Todos tenemos partes rotas. Cicatrices que no se ven, errores que pesan, momentos que nos marcaron. Y aun así, ahí está lo interesante, lo real, lo que nos da identidad. Lo que para algunos puede parecer “defecto”, para otros es carácter, profundidad, historia.

Vivimos en una época donde lo perfecto se presume y lo roto se esconde. Donde las grietas se maquillan y las historias difíciles se silencian. Pero esta frase viene a romper ese molde: nos recuerda que el valor no está en parecer intactos, sino en ser vistos con los ojos adecuados.

Pero el arte el verdadero arte nace muchas veces del caos, de lo imperfecto, de lo que se salió del molde. Una pieza rota puede contar más que una intacta, porque lleva consigo una historia que no cualquiera puede entender.

Esta reflexión nos invita a cambiar la mirada. A dejar de juzgarnos con los ojos equivocados y empezar a rodearnos de quienes saben ver más allá de la superficie. Personas que no solo aceptan nuestras grietas, sino que las valoran, que encuentran belleza justo ahí donde otros no la ven.

Porque al final, no se trata de dejar de estar rotos… sino de encontrar a quien sepa mirar nuestras piezas y decir: “esto también es perfecto”.

Y cuando eso pasa, algo cambia. Dejamos de escondernos, dejamos de intentar encajar en moldes que no nos pertenecen, y empezamos a reconocernos como lo que somos: únicos, imperfectos… pero profundamente valiosos.

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